Guía
Regalo de jubilación para un compañero: 15 ideas que no acaban en un cajón
Se jubila alguien de la oficina, se pasa el sobre, y de pronto tenéis 300 € y ninguna idea. Esta es la lista honesta: qué funciona, qué cuesta y para qué tipo de persona es cada cosa, incluida la placa, que también tiene su público.
Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en septiembre de 2026
Antes de la lista, la regla que lo ordena todo: un buen regalo de jubilación habla de la persona, no del cargo. Los regalos de cargo (placa, pluma, reloj) agradecen los servicios prestados; los regalos de persona demuestran que sus compañeros lo conocían de verdad. Los primeros se agradecen; los segundos se recuerdan. Con eso en la cabeza, cualquiera de estas quince ideas puede funcionar: depende de quién se jubila y de cuánta gente sois.
1 · Un libro con su historia, contado por vosotros
Cada compañero graba un audio de dos minutos con su anécdota (el año difícil, la manía que todos imitaban, lo que enseñó sin darse cuenta) y un equipo lo convierte en un libro de verdad, en tapa dura, con su carrera dentro. El día de la despedida se lee un capítulo en voz alta y no queda un ojo seco. Es el regalo de persona por excelencia: nadie más del mundo tiene ese libro. En El Taller de Libros lo hacemos en tres semanas y nadie tiene que escribir nada: solo hablar.
2 · El vermú homenaje sin discursos de jefe
No la cena de empresa oficial: el aperitivo aparte, organizado por los compañeros de verdad, donde se cuentan las historias que en la cena oficial no se cuentan. Barato, memorable y combinable con cualquier otro regalo de esta lista.
3 · Un vídeo de todo el equipo
Cada uno graba 30 segundos con el móvil y alguien con maña lo monta. Emociona seguro, y es la opción rápida si la despedida es pasado mañana. Su límite: los vídeos se ven una vez, dos como mucho, y quedan en un móvil. Si hay tiempo, las mismas grabaciones dan para algo más duradero (ver idea 1).
4 · La experiencia que siempre aplazó
El paseo en globo, la escapada a la ciudad que nombraba siempre, las entradas de aquel cantante. Funciona si sabéis de verdad cuál es: preguntadle a su pareja, que lo sabe seguro. Una caja de experiencias genérica, en cambio, es la placa de nuestra época.
5 · La herramienta de su nueva vida
No un objeto de despacho: el primer objeto de lo que viene. Las cañas de pescar buenas, la bici de gravel, el kit de acuarela serio, el torno pequeño. Dice «nos alegramos de lo que empiezas», que es el mensaje más elegante que puede dar un regalo de jubilación.
6 · El objeto del oficio, retirado con honores
Su casco de obra firmado por toda la plantilla, la primera pieza que fabricó la máquina que él montó, la llave del taller enmarcada. Cuesta cero y es de los que se cuelgan en la pared. Solo funciona si existe el objeto: no lo fuerces.
7 · Una carta de cada uno, en caja
La versión artesanal del libro: cada compañero escribe una carta a mano y se entregan juntas en una caja buena. Emociona muchísimo. Sus riesgos: la mitad de la gente odia escribir y se nota, y las cartas sueltas acaban guardadas y dispersas. Si el grupo es grande o poco escritor, las voces grabadas igualan a todo el mundo.
8 · La cesta gourmet, bien hecha
La cesta genérica de catálogo, no. La cesta con las cosas que le has visto comer y beber durante veinte años de almuerzos, sí, con una nota que lo diga: «el queso que traías los viernes». Es la manera de convertir un regalo de compromiso en uno de persona.
9 · El jamón
Merece entrada propia porque en España funciona siempre. No es original y da igual: es celebración pura y dura durante meses. Combinadlo con algo personal (ideas 1, 6 o 7) y tenéis el regalo completo: uno para el corazón, otro para la mesa.
10 · Un retrato o caricatura del equipo
Una ilustración de la cuadrilla al completo, con los detalles internos que solo vosotros entendéis. Queda en la pared del estudio o del garaje para siempre. Encargadlo a un ilustrador de verdad: la diferencia con lo automático se ve a un metro.
11 · El reloj, si es el suyo
El tópico del reloj de jubilación existe por algo: puede ser un gran regalo si es el reloj que él habría elegido, no «un reloj». Si nadie del grupo sabe qué muñeca tiene, es la señal de que el regalo va de compromiso y quizá otra idea encaje mejor.
12 · Un curso de lo que le da curiosidad
El de cocina asiática, el de fotografía, el de vela. La jubilación es la primera vez en cuarenta años que hay tiempo para aprender sin motivo. Regalar el primer paso es un gesto finísimo, y mejor aún si alguien del grupo se apunta con él.
13 · El banco, el árbol o la donación con su nombre
Apadrinar un árbol, un banco del parque donde almorzabais, una donación a la causa que siempre apoyó. Regalos simbólicos que funcionan para perfiles concretos: si la persona es de las que dicen «no me regaléis nada», esta es la manera de hacerle caso sin hacerle caso.
14 · El álbum de fotos de su etapa
Las fotos de las cenas de empresa, de las obras, de los veranos. Un fotolibro bien hecho es un regalo sólido. Su límite natural: las fotos enseñan cómo se le veía, no lo que la gente pensaba de él. Por eso las palabras (cartas, o el libro de la idea 1) llegan donde las fotos no llegan, y lo ideal es que se complementen.
15 · La placa. Sí, la placa.
Treinta años de servicio caben mal en una placa, pero la placa tiene una función: es el acto oficial, la formalidad que a mucha gente (sobre todo de generaciones que valoran el reconocimiento institucional) le importa de verdad. El error no es la placa: es que sea lo único. Placa de la empresa + regalo de persona de los compañeros es la fórmula completa.
Cómo elegir, en treinta segundos
- ¿Sois pocos y con poco tiempo? Vermú (2) + vídeo (3).
- ¿Sois muchos y queréis emocionar? El libro (1): cada uno pone dos minutos y el resultado es para siempre.
- ¿Conocéis su gran afición? La herramienta de su nueva vida (5) y no falla.
- ¿No sabéis nada personal de él? Esa es la respuesta incómoda: preguntad a su familia antes de gastar un euro.
Y para la tarjeta que acompañe al regalo, sea cual sea, tienes 45 frases de jubilación para un compañero que no suenan a tarjeta. Y si no se jubila, sino que cambia de empresa, la lista es otra: 12 regalos de despedida para un compañero.