Guía

Regalo de jubilación para un jefe o una jefa: 10 ideas sin quedar de pelota

Se jubila quien firmaba vuestras vacaciones, alguien propone «hacerle algo» y nadie quiere ser el que pone más ni el que pone menos. Diez ideas con su coste, quién debería regalar qué, cómo pasar el sobre sin incomodar a nadie y qué escribir en la tarjeta.

Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en octubre de 2026

El mejor regalo de jubilación para un jefe o una jefa es un regalo colectivo, de importe moderado y que hable de lo que hizo por las personas, no de su cargo. Lo que mejor funciona cuando se regala hacia arriba es algo del equipo entero (nunca de una sola persona), con un bote voluntario y discreto, y con un contenido concreto: las veces que dio la cara, lo que enseñó, la frase que todos repetís. Puede ser una comida en la que no paga, la herramienta de su afición o un libro con su etapa contada por el equipo: cada persona graba un audio de uno o dos minutos con su anécdota y El Taller de Libros lo convierte en un libro en tapa dura. Cuesta 149 € (si sois quince, sale a 9,93 € cada uno) y está listo en tres semanas desde que se cierra la recogida.

Regalar hacia arriba: por qué la jubilación es la excepción

La norma no escrita de casi cualquier oficina dice que los regalos bajan, no suben: un regalo a quien decide tus aumentos siempre admite la lectura interesada.

La jubilación rompe esa norma porque la relación de poder se acaba ese mismo día. Quien se jubila ya no firma evaluaciones, así que el regalo se lee como lo que es: agradecimiento. Aun así, quedan tres reglas.

  • Siempre colectivo. Un regalo caro de una sola persona del equipo sigue sonando raro, también el último día. Si alguien quiere tener un detalle propio, que sea una carta.
  • Importe moderado. No hace falta que el bote se note. Lo que se nota es si el regalo demuestra que lo conocíais.
  • Del equipo, no de la jerarquía. Si la dirección quiere regalar, que lo haga por su lado y con su presupuesto. Mezclar los dos botes obliga al equipo a ponerse a la altura de la dirección, y a la dirección a firmar algo que no conoce.

Quién regala qué: equipo, dirección o los dos

En las despedidas que salen bien, cada nivel regala lo suyo. La empresa pone el acto oficial: unas palabras de dirección, el reconocimiento por los años de servicio, la placa o el reloj si es la costumbre de la casa. El equipo pone el regalo de persona: el que solo puede hacer quien ha compartido con ella o con él cada lunes durante años. Sus pares de otros departamentos se suman a la comida, no al bote.

Si es la empresa la que quiere encargar el regalo de equipo y pagarlo, también se puede: para eso hay acuerdo para empresas, con factura a nombre de la sociedad.

Dos riesgos: quedar de pelota o quedar de frío

El regalo pelota se reconoce porque elogia el cargo: «al mejor jefe del mundo», la taza de «líder», el discurso que repasa sus logros como si fuera la memoria anual. El regalo frío se reconoce porque podría haberlo comprado cualquiera para cualquiera: la pluma, la cesta de catálogo, la tarjeta regalo de unos grandes almacenes. Dice «hemos cumplido».

La salida a los dos es la misma: escenas concretas en lugar de adjetivos. No «gran líder», sino «la tarde que bajó al almacén a cargar cajas porque no llegábamos al pedido». No «gracias por todo», sino «gracias por decirme que no pasaba nada el día que borré la carpeta compartida». Una escena no se puede fingir, y por eso nunca suena a pelota.

1 · El libro de su etapa, contado por el equipo

Cada persona del equipo (y quien queráis de fuera, como el proveedor de siempre) contesta unas preguntas con un audio de uno o dos minutos o por escrito. Con esas voces escribimos un libro de hasta 300 páginas, en tapa dura, con su etapa dentro. Resuelve el problema de esta guía: es colectivo por definición, está hecho de escenas y no de elogios, y nadie tiene que escribir nada. Si queréis que su familia tenga también un ejemplar, el pack de cuatro cuesta 289 €.

149 € en tapa dura (si sois diez, 14,90 € cada uno) · Para cualquier perfil · Tres semanas desde que se cierra la recogida

2 · La comida en la que no paga

La del equipo, aparte del acto oficial, en el restaurante del menú de los jueves. Sin discursos de dirección: aquí se cuentan las historias que en el acto oficial no se cuentan. Combina con cualquier otra idea de la lista.

25-45 € por persona · Para equipos con buen ambiente · Se organiza en una semana

3 · La herramienta de lo que empieza

Si sabéis qué va a hacer con el tiempo (el huerto, el barco, la bici, la acuarela), regaladle la herramienta buena, la que no se compraría a sí mismo o a sí misma. Es el regalo más elegante hacia arriba porque no habla del pasado ni del cargo: dice «nos alegramos de lo que viene». Preguntad antes a su familia para no repetir lo que ya tiene.

100-400 € · Para quien tiene afición conocida · Requiere preguntar en casa

4 · Una escapada para dos

Una noche en un parador, una cena que no se pagaría, entradas para algo que lleva años aplazando. Para quien ha sacrificado vacaciones y tardes, es una manera discreta de devolverle a su pareja algo del tiempo que se llevó la oficina. La caja de experiencias genérica, no.

150-400 € · Para quien tiene pareja y planes · Fecha flexible, mejor abierta

5 · El objeto del despacho, retirado con honores

La pizarra con su última frase apuntada, la taza que nadie más podía usar, la silla que se negó a cambiar en tres reformas, firmado por todo el equipo. Cuesta poco y hace reír y llorar a la vez. Solo funciona si el objeto existe de verdad.

0-60 € · Para despachos con historia · Pedid permiso si el objeto es de la empresa

6 · Las cartas de quienes formó

Muchos jefes y jefas dejan una cantera: gente que empezó a su lado como becaria o becario y ahora dirige en otra empresa. Localizad a cinco o seis por LinkedIn o por el grupo de antiguos, pedidles una carta corta y entregadlas juntas. Es el regalo que más le dice a alguien que ha mandado: que lo que enseñó sigue funcionando fuera.

0-30 € · Para quien ha formado a mucha gente · Dos semanas para localizar a todos

7 · La botella de su año

Un vino o un destilado de la añada en que entró en la casa, con una etiqueta escrita a mano. Es el regalo seguro para quien entiende de vino, y la etiqueta lo convierte en personal.

60-250 € · Para aficionados al vino · Las añadas antiguas se encargan con tiempo

8 · Una ilustración del equipo

La planta entera dibujada por un ilustrador, con cada persona en su mesa y los detalles que solo vosotros entendéis: la planta que nunca se murió, la impresora del cartel. Que la haga una persona, no un generador automático: se nota.

80-250 € · Para equipos con iconografía propia · Dos o tres semanas de encargo

9 · La donación con su nombre

Para quien ha dicho tres veces «no me regaléis nada». Una donación a la causa que sabéis que apoya, a nombre del equipo, con una tarjeta que lo explique. Le hacéis caso sin hacerle caso, y es el único regalo que nunca suena a pelota.

Lo que diga el bote · Para los de «no me regaléis nada» · Se hace en un día

10 · La placa, pero de la empresa

La placa, la insignia o el reloj tienen su sitio: el acto oficial. Para mucha gente de una generación que valora el reconocimiento institucional, importan de verdad. El error es que el equipo regale la placa: eso le corresponde a la casa. Si dirección no lo tiene previsto, se le puede sugerir con tiempo.

30-80 € · Como complemento oficial · Lo paga la empresa, no el bote

Si quien se jubila no es quien manda sino un compañero o una compañera, la lista cambia bastante: tienes 15 regalos de jubilación para un compañero.

Cómo repartir el bote sin presionar a nadie

El bote para un jefe o una jefa es más delicado que el de un compañero: hay quien se lleva bien, quien se lleva regular y quien acaba de entrar. Cinco reglas.

  • Una sola persona recoge, y no es la más cercana al jefe. Así nadie siente que está pagando para quedar bien con alguien.
  • Importe sugerido, no obligatorio. «Entre cinco y quince euros» funciona mejor que «diez cada uno». Quien no puede, pone menos sin explicar nada.
  • Aportaciones discretas. Bizum a quien recoge o sobre cerrado, sin lista pública de quién ha puesto cuánto. Nada de capturas en el grupo.
  • La tarjeta la firma todo el equipo, haya puesto o no. El regalo es de quienes trabajaron con esa persona, no de quienes pagaron.
  • Se cierra en una fecha. Lo que falte al cierre se ajusta en el regalo, no persiguiendo a los rezagados.

Como referencia, un libro en tapa dura de 149 € sale a 14,90 € por cabeza si sois diez, a 9,93 € si sois quince y a 5,96 € si sois veinticinco. La versión en PDF cuesta 39 €, por si el equipo es pequeño o el bote se queda corto.

Qué escribir en la tarjeta

La tarjeta para un jefe o una jefa tiene una trampa: es tentador escribir lo mismo que en la evaluación anual. Funciona mejor una estructura de tres líneas: un recuerdo concreto, lo que te enseñó y un deseo que no hable de descansar. Algunos ejemplos que se pueden adaptar:

  • «Gracias por defendernos en reuniones a las que no estábamos invitados.»
  • «Me enseñaste a decir "no lo sé" sin que se acabara el mundo. Lo sigo usando.»
  • «Nunca te oí echarle la culpa a nadie del equipo delante de un cliente. Lo hemos notado todos.»
  • «El día que borré la carpeta compartida me dijiste "esto tiene arreglo" antes de saber si lo tenía.»
  • «Mandabas poco y se notaba mucho. Que lo que viene te dé la mitad de trabajo y el doble de ganas.»

Y lo que conviene evitar: el «al mejor jefe del mundo» (suena a pelota aunque sea sincero), las bromas sobre que por fin os libráis de esa persona y cualquier referencia a la edad. Si necesitas más, hay45 frases de jubilación que sirven también hacia arriba con un pequeño ajuste. Y si lo que buscáis es que el equipo cuente anécdotas para el homenaje o para el libro, aquí tienes40 preguntas para que los compañeros cuenten sus historias.

Cuándo y cómo entregarlo

El regalo del equipo se entrega en la comida del equipo, no en el acto oficial, con un brindis corto de quien lleva más años a su lado. Si es el libro, se lee un capítulo en voz alta antes de dárselo. Y si la despedida llega antes que el regalo, se anuncia ese día y se entrega después en una visita: a mucha gente recién jubilada le viene bien una excusa para volver a la oficina.

Si quien se va no se jubila sino que cambia de empresa, tienes12 regalos de despedida para un compañero de trabajo.

La idea 1 es la nuestra: el libro de su etapa al frente del equipo, contado por quienes trabajaron con ella o con él.

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