Guía
Regalo de despedida para un compañero de trabajo: 12 ideas que no son otra taza
Se va alguien del equipo, hay un grupo de WhatsApp desde el lunes, un bote de diez euros y una comida el viernes. Doce ideas ordenadas de lo gratis a lo que necesita encargo, con lo que cuesta cada una, lo que tarda y su pega.
Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en septiembre de 2026
El regalo de despedida que mejor funciona para un compañero de trabajo es algo que se pueda releer o revivir, no otro objeto de oficina. Con una semana y un bote de cinco a quince euros por cabeza, lo que más se agradece es una carta de cada uno, un vídeo grabado en el grupo, una comida en la que quien se va no paga y una tarjeta con un recuerdo concreto por persona. Si hay más margen, o si se entrega después, está el libro de su etapa en la empresa: cada persona graba un audio de dos minutos con su anécdota y nosotros lo convertimos en un libro en tapa dura. Cuesta 149 €, que entre veinte salen a 7,45 € por cabeza, y tarda tres semanas desde que se cierra la recogida. Si lo que hay es una jubilación, la lista es otra: 15 regalos de jubilación para un compañero.
Una despedida por cambio de trabajo no es el final de una carrera: es una mudanza. Quien se va empieza en otro sitio el lunes, sin hueco para trofeos. Lo que se agradece no es el objeto, sino la prueba de que aquí se le echa de menos.
1 · Una carta de cada uno, en un sobre
Cada persona escribe media página a mano: un recuerdo concreto, no una despedida genérica. Se reúnen en un sobre grande y se entregan el último día, para leer en casa. Su pega: a quien no le gusta escribir le sale una línea, y se nota cuando las cartas se leen seguidas. Fijad una pregunta común («¿qué momento con esta persona recuerdas mejor?») y se igualan bastante.
2 · El vídeo grabado en el grupo de WhatsApp
Cada uno manda veinte segundos al grupo, alguien los junta y se pone en la comida o se envía la última tarde. Su límite es conocido: se ve una vez y se queda en el móvil. Pedid que cada persona cuente algo que pasó, no que desee suerte: el vídeo aguanta mejor.
3 · La comida en la que quien se va no paga
Es el plan por defecto: la última comida juntos es el rato en que se dicen las cosas. Lo que la convierte en regalo son dos detalles: que el bote cubra el cubierto de la persona que se marcha, y que alguien se ocupe de que se cuenten las historias. No queda nada material, así que combina bien con la carta (1) o la tarjeta (4).
4 · Una tarjeta grande con un recuerdo por persona
No la tarjeta que circula por las mesas y se llena de «mucha suerte». Una cartulina o un cuaderno pequeño en el que cada persona escribe una sola frase, pero concreta: la vez que salvó una entrega, la manía del café, lo que enseñó sin darse cuenta. Cuesta lo que la cartulina y se hace en una tarde. Si el grupo se atasca, en nuestra guía de frases para un compañero que se despide hay bastantes que sirven igual, sobre todo las de humor de oficina.
5 · El libro de su etapa en la empresa, con las voces de todos
Es nuestra idea, y va aquí y no antes por una razón: tarda tres semanas. Cada persona graba un audio de dos minutos con su anécdota desde el móvil, sin escribir nada, y nosotros lo convertimos en un libro en tapa dura con esos años contados por quienes los vivieron. Sale en 149 € (7,45 € por cabeza entre veinte), el borrador se aprueba antes de imprimir, con correcciones sin límite, y es un encargo privado, sin ISBN. Vale solo si hay margen, o si aceptáis entregarlo después: en la cena del reencuentro (idea 9) queda mejor que el último día. El encargo es el mismo que el libro de una carrera de una jubilación, con menos años dentro.
6 · El kit de supervivencia para la oficina nueva
Una caja con lo que siempre pedía prestado o lo que solo hay aquí: su marca de té, el cargador que nunca devolvía, las galletas de las cuatro. Hace reír. Su pega: es un regalo de broma, y las bromas de oficina caducan. Acompaña a otra cosa; no vale como regalo único.
7 · La foto del equipo, impresa y enmarcada
La foto de grupo en la que salís todos, impresa en un tamaño decente y con un marco sencillo. Es de los pocos objetos que de verdad acaban en la mesa nueva. Su riesgo está en la foto: si es la de la sala de reuniones con luz de fluorescente, acaba en un cajón. Haced una a propósito, en la calle, con todo el mundo.
8 · Un fotolibro de sus años aquí
Las fotos de las cenas, los viajes de empresa, el traslado de oficina. Se imprime en una semana si alguien reúne las fotos y las ordena. Su límite es el de siempre: enseñan lo que se veía, no lo que la gente pensaba. Combina con las cartas (1) o con el libro (5).
9 · La cena del reencuentro, reservada y pagada
El «a ver si nos vemos» de toda despedida, convertido en fecha: una reserva en un sitio que le guste, para dentro de dos meses, pagada del bote y entregada en un sobre con la fecha. Cuesta lo mismo que una cena y evita la parte más triste de irse, que es no saber si el grupo seguirá existiendo.
10 · Algo bueno para el trayecto nuevo
Un cambio de empresa suele traer un trayecto distinto: más tren, más bici, otra ciudad. Una mochila buena, una botella térmica que no gotee, unos auriculares decentes. Su riesgo es el gusto: si nadie del grupo sabe qué mochila lleva ahora, mejor otra idea.
11 · Un objeto bueno para la mesa que estrena
Un cuaderno de los que da pena estrenar, una lámpara de escritorio, una cafetera pequeña. La regla para no caer en «otra taza»: una cosa sola, mejor que la que se compraría, y con una frase que explique por qué esa. Sin la frase es un objeto de tienda; con ella es un regalo.
12 · El primer paso de lo que empieza
Si la marcha es un cambio de sector, un negocio propio o un traslado a otra ciudad, regalad el primer paso: el curso que mencionó, la herramienta buena del oficio nuevo, la guía de la ciudad nueva con una recomendación de cada uno anotada a mano. Dice «nos alegramos de lo que viene», que es el mensaje más generoso de quien se queda. Exige saber qué empieza: preguntadlo antes de comprar.
Lo que no hay que regalar
Tres cosas que se compran con prisa:
- Cualquier objeto con el logo de la empresa. Quien se va deja de necesitarlo justo ese día.
- La taza, el llavero o el bolígrafo genéricos. Son el regalo de quien no tenía tiempo, y se nota.
- La tarjeta regalo sin más. Convierte una despedida en un pago. Si el bote es grande y no hay idea, mejor la cena del reencuentro (9): el mismo dinero, otra cosa.
Cómo organizarlo en una semana
- Lunes: una persona decide. Alguien abre un grupo sin quien se va, propone dos ideas de esta lista (una gratis y una de bote) y pone la cifra por cabeza. Lo que no se decide el primer día no se hace.
- Martes y miércoles: se recoge. Cartas, vídeos o frases para la tarjeta, con fecha límite el miércoles a las seis. Nombrad a quien persigue a los rezagados: siempre hace falta.
- Jueves: se monta y se compra. El vídeo, el sobre con las cartas, la reserva de la cena. El bote se cierra ese día, aunque falte alguien.
- Viernes: se entrega en la comida. Sin discurso largo: se lee una carta o se pone el vídeo, y el resto se abre en casa. Si el regalo es el libro (5), ese día se anuncia y se entrega en el reencuentro.