Guía

40 preguntas para que los compañeros cuenten anécdotas de quien se jubila

Pides «mandad alguna anécdota» en el grupo y llegan tres emojis y un «qué grande». No es que nadie tenga historias: es que nadie sabe por dónde empezar. Estas 40 preguntas están pensadas para que cada compañero encuentre la suya en un minuto.

Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en octubre de 2026

Para que los compañeros cuenten anécdotas de quien se jubila, hay que pedirles escenas concretas, no opiniones. «¿Qué te parece Pilar?» da adjetivos; «cuéntanos una vez que Pilar resolvió algo que nadie más sabía resolver» da una historia. Las preguntas que funcionan empiezan por algo fácil (cómo os conocisteis), piden momentos con fecha y lugar (la crisis, la manía, la frase) y terminan dando permiso para decir lo que normalmente no se dice. Con cuatro o cinco preguntas por persona basta. Las respuestas, grabadas en audio de uno o dos minutos o por escrito, sirven para la tarjeta, para el discurso o para un libro: en El Taller de Libros las convertimos en un libro en tapa dura de hasta 300 páginas por 149 €, listo en tres semanas desde que se cierra la recogida.

El método: cuatro reglas antes de copiar preguntas

  • Escenas, no opiniones. Cualquier pregunta que se pueda contestar con un adjetivo («¿cómo es como compañero?») está mal planteada. Las buenas empiezan por «cuéntanos una vez que», «¿te acuerdas del día en que» o «¿qué pasó cuando».
  • Arrancar fácil. La primera pregunta tiene que poder contestarse sin pensar: cómo os conocisteis, qué recuerdas del primer día. Calienta la memoria, y la segunda respuesta sale el doble de rica.
  • Pocas por persona. Nadie va a contestar cuarenta. Elegid cinco, o dejad que cada uno escoja las que le digan algo. Una buena anécdota vale más que diez respuestas cortas.
  • Cerrar con permiso emocional. La última pregunta debe abrir la puerta a lo que da vergüenza decir en una oficina: «¿qué le dirías si no te diera apuro?». Sin esa puerta, casi nadie la cruza.

Las preguntas están escritas sin nombre y sin género para que valgan para cualquiera: al copiarlas, cambiad «quien se jubila» o «su» por el nombre de la persona. Suena mucho más cercano.

Los comienzos (1 a 7)

  • ¿Cómo os conocisteis? ¿Qué recuerdas de la primera vez que trabajasteis juntos?
  • ¿Qué estaba haciendo cuando tú llegaste a la empresa, y cómo te recibió?
  • ¿Cómo era la oficina, el taller o la planta en sus primeros años? Describe un día cualquiera.
  • ¿Qué te contaron de esa persona antes de conocerla, y qué resultó ser verdad?
  • ¿Te acuerdas de su primer coche, su primera mesa o su primer despacho?
  • ¿Qué hacía en aquellos tiempos que ahora ya no se hace?
  • ¿Cuál es la foto mental más antigua que tienes de su paso por aquí?

El día a día (8 a 14)

  • ¿A qué hora llegaba y qué era lo primero que hacía?
  • ¿Cómo era su mesa? Describe lo que había encima.
  • ¿Qué pedía siempre en el bar de abajo, en la máquina o en la comida de los viernes?
  • ¿Cómo eran las reuniones con esa persona en la sala?
  • ¿A quién llamaba cuando algo no salía, y a quién llamábamos todos cuando no salía algo suyo?
  • ¿Qué hacía en Navidad, en las cenas de empresa o en el amigo invisible?
  • ¿Qué parte de su trabajo no veía nadie y sin embargo sostenía todo?

Las crisis que se resolvieron (15 a 21)

  • Cuéntanos una vez que resolvió algo que nadie más sabía resolver.
  • ¿Cuál fue el peor día que pasasteis juntos en el trabajo, y cómo acabó?
  • ¿Recuerdas un cierre, una auditoría o un pedido imposible? ¿Qué hizo esa noche?
  • ¿Alguna vez te cubrió un error delante de un cliente o de dirección?
  • ¿Qué pasó el día que se cayó el sistema, se inundó el almacén o falló la máquina?
  • ¿Hubo un año malo en la empresa? ¿Cómo lo vivió y qué hizo por los demás?
  • ¿Qué decisión suya parecía una locura y luego salió bien?

Las manías y las frases (22 a 28)

  • ¿Qué frase suya conoce todo el mundo? Cuenta la última vez que se la oíste.
  • ¿Qué manía tenía con el orden, los bolígrafos, las grapadoras o el aire acondicionado?
  • ¿Qué palabra o expresión usaba que nadie más usa?
  • ¿Cómo se ponía cuando algo le sacaba de quicio? ¿Y cómo se le pasaba?
  • ¿Qué imitación de esa persona hace media oficina cuando no está delante?
  • ¿Qué tema de conversación salía siempre, viniera o no a cuento?
  • ¿Qué costumbre suya se ha quedado en el equipo sin que nadie lo decidiera?

Lo que enseñó (29 a 34)

  • ¿Qué aprendiste de esa persona sin que te lo estuviera enseñando?
  • ¿Qué consejo suyo sigues usando, aunque no lo digas?
  • ¿Qué hace bien en su trabajo que te gustaría hacer igual?
  • ¿Hubo un momento en que te ayudó y tú no se lo llegaste a agradecer?
  • ¿Qué truco del oficio te pasó, de esos que no están en ningún manual?
  • ¿Qué va a ser lo más difícil de hacer aquí sin esa persona?

La despedida (35 a 40)

  • ¿Qué pensaste cuando te enteraste de que se jubilaba?
  • ¿Qué crees que va a hacer el primer lunes en casa?
  • ¿Qué plan o afición le has oído mencionar durante años, y te alegra que por fin tenga tiempo?
  • ¿Qué querrías que se llevara de este sitio?
  • Si tuvieras que resumir su paso por aquí en una escena, ¿cuál sería?
  • ¿Qué le dirías si no te diera vergüenza?

Cómo repartirlas entre el equipo

Mandar las cuarenta a todo el mundo es la manera más rápida de que nadie conteste. Funciona mejor repartir por antigüedad: a los veteranos, los comienzos y las crisis (son los únicos que estaban); a quien lleva pocos años, el día a día, las manías y lo que enseñó, que es lo que tienen fresco; y a todo el mundo, la última pregunta. Si la persona tuvo un equipo a su cargo, guardad «¿qué aprendiste sin que te lo enseñara?» para quienes formó: es la que da las mejores respuestas.

Las mismas preguntas valen para gente de fuera: exjefes, compañeros ya jubilados, el cliente de toda la vida. Suelen aportar las historias que la oficina actual no conoce.

Cómo recoger las respuestas sin perseguir a nadie

Las preguntas son la mitad del trabajo; la otra mitad es que la gente conteste. Lo que mejor funciona en una oficina española:

  • Un grupo de WhatsApp sin quien se jubila. Con un nombre que no levante sospechas si alguien deja el móvil encima de la mesa. Una persona lo lleva y fija el mensaje con las instrucciones.
  • Audio mejor que texto. A la mayoría le cuesta escribir media página y le sale sin esfuerzo un audio de un minuto. Quien prefiera escribir, que escriba: lo importante es la escena.
  • Un enlace mejor que el grupo. Si las respuestas llegan al grupo, todos las oyen antes de tiempo y la tercera persona ya repite lo que dijo la primera. Un formulario o un enlace de recogida mantiene cada historia en privado hasta el día del homenaje.
  • Plazo de diez a catorce días, con fecha y hora. «Antes del jueves 20 a las seis» funciona; «cuando podáis» no llega nunca.
  • Tres recordatorios y ni uno más. Al tercer día, a mitad de plazo y la víspera del cierre. Mejor en privado a quien falta que en el grupo para todos.
  • Un ejemplo de respuesta. Quien organiza graba el primer audio y lo cuenta: «yo he contado lo del día del apagón». Rompe el hielo mejor que cualquier instrucción.

Si vais a usar las respuestas para un libro con El Taller de Libros, la recogida la llevamos nosotros: os damos un enlace que pegáis en el grupo, cada participante contesta cinco preguntas con un audio o por escrito (las de nuestro juego de jubilación siguen este mismo método), y quien organiza ve quién ha contestado, no qué ha dicho. Los audios se borran a los noventa días de la entrega, salvo los que cada autor autorice para el código QR del libro.

Qué hacer con las respuestas

Con las historias en la mano hay tres destinos, de menos a más trabajo para el grupo. La tarjeta: cada uno resume su anécdota en dos líneas (para eso tienes45 frases de jubilación para un compañero, que funcionan mejor con un recuerdo dentro). El discurso: alguien elige las cinco mejores escenas y las lee en la comida, sin nombres, para que quien se jubila adivine de quién es cada una. El libro: todas las voces juntas, escritas como un relato, en tapa dura y con su carrera dentro. Cuesta 149 € (si sois doce, sale a 12,42 € cada uno) o 39 € en PDF.

Si todavía estáis decidiendo el regalo, tienes15 regalos de jubilación para un compañero y, si quien se jubila es quien dirige el equipo,el regalo de jubilación para un jefe o una jefa. Y si las preguntas te han hecho pensar en tus padres más que en la oficina, hay otra lista para eso: 50 preguntas para tus padres y abuelos.

Si queréis que estas respuestas acaben en un libro en tapa dura con su carrera dentro, este es el encargo pensado para eso.

Ver el libro de jubilación

Antes de decidir nada

Lee cuatro páginas y ya nos dirás.

Te mandamos cuatro páginas reales de un libro terminado. Si al leerlas piensas en alguien concreto, hablamos. Si no, no nos vuelvas a leer.

Sin registro pesado. Un email, un PDF y ya está.