Guía
50 preguntas para hacerles a tus padres y abuelos antes de que sea tarde
Sabes su cumpleaños, su plato favorito y cómo se enfadan. Pero ¿sabes qué llevaban en la maleta cuando emigraron, o qué pensó tu madre la primera vez que vio a tu padre? Estas 50 preguntas están pensadas para una sobremesa, una grabadora y ninguna prisa.
Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en septiembre de 2026
Un consejo antes de empezar: no las hagas todas. Esto no es un cuestionario, es un mapa. Elige cuatro o cinco por visita, graba la conversación con el móvil (pídele permiso, déjalo sobre la mesa y olvidaos de él) y deja que cada respuesta se desvíe todo lo que quiera: los desvíos son la parte buena. Si quieres el método completo para convertir estas conversaciones en un libro, está en nuestra guía para escribir las memorias de tu abuelo.
La infancia (1 a 10)
- ¿Cómo era la casa donde naciste, habitación por habitación?
- ¿Qué olor te devuelve de golpe a cuando eras pequeño?
- ¿A qué jugabais en la calle y con quién?
- ¿Cómo era un día de escuela, desde que te levantabas?
- ¿Qué comida de tu madre no has vuelto a probar igual?
- ¿Cuál es la primera Navidad que recuerdas?
- ¿De qué tenías miedo de pequeño?
- ¿Qué trastada te habría costado una buena bronca si te llegan a pillar?
- ¿Quién era tu mejor amigo y qué fue de él?
- ¿Qué querías ser de mayor, y por qué no fue (o sí)?
La juventud (11 a 20)
- ¿Cuál fue tu primer trabajo y cuánto te pagaron?
- ¿Qué hiciste con tu primer sueldo?
- ¿Cómo era salir de fiesta en tus tiempos?
- ¿Qué canción os sabíais todos?
- ¿Cuál fue el primer viaje que hiciste solo?
- ¿Qué moda llevabas que ahora te da risa?
- ¿Alguna vez te metiste en un lío de verdad?
- ¿Qué era lo más moderno que había entonces y cómo os cambió?
- ¿Con qué sueño de juventud te quedaste a medias?
- ¿Qué te habría dicho tu padre si te ve hoy?
El amor y la familia (21 a 30)
- ¿Cómo os conocisteis, con todos los detalles?
- ¿Qué pensaste la primera vez que lo viste / la viste?
- ¿Cómo fue la pedida? ¿Y la boda, qué salió mal?
- ¿Cuál fue vuestra primera casa y qué tenía de bueno y de malo?
- ¿Qué es lo más bonito que ha hecho por ti?
- ¿Qué aprendisteis a aguantaros el uno al otro?
- ¿Cómo fue el día que nací yo (o mi madre, o mi padre)?
- ¿Qué es lo más difícil que habéis pasado juntos?
- ¿Qué manía tuya sufre tu familia desde hace cincuenta años?
- ¿Qué consejo de pareja darías que no salga en los libros?
El trabajo y la vida (31 a 40)
- ¿De qué trabajo estás más orgulloso, aunque nadie lo sepa?
- ¿Cuál fue el año más duro de tu vida y cómo saliste?
- ¿Qué compraste con más ilusión?
- ¿A quién admirabas de verdad?
- ¿Qué decisión cambió tu vida sin que lo supieras en el momento?
- ¿Alguna vez pasaste miedo de verdad?
- ¿Qué es lo que más te costó perdonar, o que te perdonaran?
- ¿Qué persona te ayudó cuando más falta hacía?
- ¿De qué te arrepientes de no haber hecho?
- ¿Cuál ha sido el mejor día de tu vida, sin contar bodas ni nacimientos?
La vida vista desde ahora (41 a 50)
- ¿Qué se ha perdido de tu época que no deberíamos haber dejado perder?
- ¿Qué es lo mejor que tiene la edad que tienes ahora?
- ¿Qué te habría gustado preguntarles a tus padres y ya no pudiste?
- ¿Qué tradición de casa te gustaría que siguiéramos haciendo?
- ¿Qué objeto guardas que no tirarás nunca, y cuál es su historia?
- ¿Qué te hace reír siempre, sin excepción?
- ¿Cómo te gustaría que te recordáramos en las sobremesas?
- ¿Qué quieres que sepan los bisnietos que aún no han nacido?
- ¿Qué has entendido de la vida que de joven no entendías?
- ¿Hay algo que nunca te hayamos preguntado y quieras contar?
Qué hacer con las respuestas
Lo peor que puede pasarles a estas grabaciones es quedarse en el móvil. Tres destinos posibles, de menos a más: guardarlas ordenadas en una carpeta compartida con la familia (mejor que nada, pero nadie las volverá a oír enteras); transcribir lo mejor y montar un documento con fotos (bonito, y un buen puñado de horas); o convertirlas en un libro de verdad: en El Taller de Libros escuchamos los audios de toda la familia y escribimos las memorias como una novela, en tapa dura, con las voces originales guardadas en un código QR. La persona protagonista puede grabar también, y con una sola voz ya sale un libro.