Guía
Cómo grabar un buen audio con el móvil para un regalo
Te han mandado un enlace para grabar un recuerdo sobre alguien querido y no tienes claro por dónde empezar. Esta guía está escrita para leerse en cinco minutos y sin saber nada de tecnología: dónde ponerse, cómo sujetar el móvil, qué hacer si la página no oye y cómo contar algo que valga la pena en dos minutos.
Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en octubre de 2026
Para grabar un buen audio con el móvil basta con tres cosas: un sitio callado y con cosas blandas alrededor, el móvil a un palmo de la boca y una historia concreta en la cabeza. No hace falta instalar ninguna aplicación ni comprar un micrófono: la página del enlace graba directamente en el navegador, ya sea un iPhone o un Android. La primera vez te pedirá permiso para usar el micrófono, y hay que decir que sí. Cada respuesta puede durar hasta cinco minutos, aunque uno o dos es lo ideal, y antes de enviar puedes escucharla y repetirla tantas veces como quieras. Si no te apetece hablar, cada pregunta tiene un botón para escribir la respuesta. Lo que importa no es la calidad de estudio: es que se te entienda y que cuentes una escena, no una lista de virtudes. Abajo va todo, paso a paso, y una lista de comprobación para el final.
Antes de empezar: qué vas a encontrar al abrir el enlace
El enlace abre una página con el nombre de la persona a quien va dedicado el libro y unas pocas preguntas, una por pantalla. En cada una hay un botón grande para Grabar; mientras grabas, un cronómetro marca el tiempo y el mismo botón sirve para parar. Después aparece la grabación para escucharla, un botón para Repetir y otro para pasar a la Siguiente. Al final se pide tu nombre, qué eres para la persona homenajeada («su hermana», «el del bar de abajo») y unas casillas de consentimiento. Nada se envía hasta que pulsas el último botón, «Enviar mis respuestas».
Si el regalo es una sorpresa (lo suele ser), la propia página te lo recordará: no se lo cuentes a quien lo va a recibir.
Dónde ponerte: el sitio importa más que el móvil
El enemigo de un audio casero no es el móvil, es el eco. Las habitaciones con azulejos, suelos duros y pocos muebles (cocina, baño, pasillo) hacen que la voz rebote y suene a lata. Las que tienen cortinas, cama, sofá o ropa colgada se tragan ese rebote. Por orden de preferencia:
- Un dormitorio, sentado en la cama o junto al armario abierto. Es el mejor sitio de casi cualquier casa.
- El salón, en el sofá y con la tele apagada del todo, no en silencio.
- El coche aparcado, con el motor apagado y las ventanillas subidas. Es pequeño, está tapizado y nadie te interrumpe: un estudio improvisado muy bueno.
Antes de pulsar Grabar, haz una ronda de ruidos: el ventilador, el aire acondicionado, la lavadora, el extractor de la cocina, la radio de la habitación de al lado. El oído se acostumbra a ellos y deja de oírlos; el micrófono no. En la calle, el viento es el peor enemigo: un poco de brisa en el micrófono tapa una frase entera.
Cómo sujetar el móvil y a qué distancia
En casi todos los móviles el micrófono que se usa para hablar está en el borde de abajo, cerca del conector del cargador. Dos consejos que lo resuelven casi todo:
- A un palmo de la boca (unos veinte centímetros), como si fueras a leer un mensaje. Más cerca, las pes y las bes dan golpes; más lejos, se cuela la habitación.
- Sin tapar el borde de abajo con los dedos ni con una funda gruesa. Si te cansa sujetarlo, apóyalo en la mesa sobre un paño o un libro, con la pantalla hacia ti, y acércate tú.
Habla a volumen de conversación, como si la persona estuviera sentada enfrente. No hace falta levantar la voz ni vocalizar como en la radio.
iPhone y Android: tres detalles que conviene saber
- Quítate los auriculares inalámbricos. Si están conectados, el móvil puede grabar con el micrófono de los auriculares, que suena bastante peor que el del teléfono.
- Activa el modo No molestar (en los dos sistemas está en el panel que se despliega desde la parte de arriba de la pantalla). Una llamada en mitad de la grabación la corta. No pongas el modo avión: la página necesita internet para enviar.
- Abre el enlace en el navegador del móvil (Safari en iPhone, Chrome en la mayoría de Android). Si lo abriste desde una red social y la página no te pide el micrófono, busca en el menú de tres puntos la opción de abrir en el navegador.
El permiso del micrófono, y qué hacer si dijiste que no
La primera vez que pulses Grabar, el móvil mostrará un aviso preguntando si la página puede usar el micrófono. Pulsa Permitir. Si por error lo denegaste, la página pasará a modo escrito para que no te quedes atascado, pero puedes recuperar la grabación así:
En iPhone, con Safari
- Lo más rápido: cierra la pestaña, vuelve a abrir el enlace desde el mensaje original y pulsa Grabar. Con los ajustes de serie, Safari suele volver a preguntar.
- Si no pregunta, toca el botón del menú de la página, junto a la dirección (según la versión aparece como «Aa» o como un icono pequeño a la izquierda de la barra), entra en los ajustes del sitio web y cambia Micrófono a Permitir o Preguntar.
- Si aun así no funciona, abre la app Ajustes, busca Safari (en las versiones recientes está dentro de Apps) y, en el apartado de ajustes para sitios web, comprueba que Micrófono no esté en Denegar.
En Android, con Chrome
- Toca el icono que hay a la izquierda de la dirección de la página (un candado o unas líneas de ajustes), entra en Permisos y activa el Micrófono. Recarga la página.
- Si no aparece, toca los tres puntos de arriba a la derecha, Configuración, Configuración de sitios web, Micrófono, y busca la página en la lista de bloqueados para permitirla.
- Si Chrome sigue sin oírte, puede que el permiso esté quitado al propio Chrome: en los ajustes del teléfono, Aplicaciones, Chrome, Permisos, Micrófono, elige permitir mientras se usa la aplicación.
Los nombres exactos de los menús cambian un poco entre versiones y marcas de móvil, pero el camino es siempre el mismo: permisos de la página o del navegador, y Micrófono.
Cómo contar una anécdota en dos minutos
Dos minutos parecen poco y dan para mucho, siempre que se cuente una sola cosa. La estructura que funciona tiene tres piezas:
- La escena. Dónde y cuándo, en una frase: «El verano del 87, en el apartamento de Peñíscola, la noche que se fue la luz».
- El detalle. Lo que solo tú viste: lo que llevaba puesto, lo que dijo exactamente, cómo olía la cocina. Es lo que hace que una historia sea suya y no de cualquiera.
- La frase final. Qué te quedó de aquello: «Desde entonces, cada vez que se va la luz, me acuerdo de ella con la linterna y el bocadillo».
Puedes hablar de la persona («mi padre siempre...») o hablarle directamente a ella («¿te acuerdas de cuando...?»). Las dos maneras funcionan. Si quieres inspiración para elegir qué contar, estas 50 preguntas para tus padres y abuelos sirven también para acordarse de anécdotas propias.
Lo que no conviene hacer
- Leer un texto. Se nota en el primer segundo: la voz se vuelve plana y se pierde lo que hace valioso un audio. Si te da miedo quedarte en blanco, apunta tres palabras en un papel (la escena, el detalle, la frase) y habla mirando el papel de reojo.
- Enumerar virtudes. «Es generosa, trabajadora y muy buena persona» es verdad y no se recuerda. Una escena en la que se vea esa generosidad dice lo mismo y se queda.
- Contar intimidades. Salud, creencias o asuntos privados de la persona homenajeada se quedan fuera del libro. Mejor anécdotas que se puedan leer en voz alta en una comida.
- Querer contarlo todo. Si tienes cinco historias, elige la mejor para cada pregunta.
Si te equivocas, se repite
Nadie va a escuchar tus tropiezos. Si te trabas, te ríes, se te cruza el perro o te das cuenta de que la fecha estaba mal, para la grabación, pulsa Repetir y empieza de nuevo: la grabación anterior se descarta. Tampoco hace falta un audio perfecto. Los «eh», las pausas y los «no, espera, que fue al revés» son normales; el libro lo escribe un equipo de redacción a partir de lo que cuentas, así que tu audio es materia prima, no el resultado final. La grabación se para sola a los cinco minutos.
Si se cierra la página por accidente, vuelve a abrir el mismo enlace en el mismo móvil: la página intenta recuperar lo que llevabas. Aun así, lo más cómodo es hacerlo todo de una sentada, que son diez o quince minutos.
Si prefieres escribir
Cada pregunta tiene un botón que dice Prefiero escribirlo. Puedes grabar unas respuestas y escribir otras, como te resulte más fácil. Las mismas reglas valen por escrito: una escena, un detalle y una frase, con tus palabras de siempre y sin intentar sonar a escritor. Si a quien le cuesta es a una persona mayor de la familia, también vale que alguien le sujete el móvil y le vaya haciendo la pregunta en voz alta: la voz que se graba es la suya. Para quien quiera ir más allá y recoger la historia completa de un abuelo o una abuela, hay una guía para escribir sus memorias.
Qué pasa con tu audio después
Lo recibe El Taller de Libros, que escribe el libro para quien lo encarga. Tu nombre aparece al final del libro, salvo que marques que prefieres no salir. Los audios se borran a los noventa días de entregar el libro; solo se conservan los de quienes marquen la casilla para el código QR del libro, y en ese caso se guardan mientras el QR esté activo y puedes retirarlo cuando quieras.
Lista de comprobación antes de pulsar Grabar
- Estoy en un dormitorio, el salón o el coche aparcado, sin ventilador, tele ni lavadora.
- Tengo el modo No molestar puesto y los auriculares inalámbricos quitados.
- El móvil está a un palmo de la boca y no tapo el borde de abajo.
- He abierto el enlace en Safari o en Chrome y he dado permiso al micrófono.
- Tengo en la cabeza (o en un papel, en tres palabras) la escena, el detalle y la frase.
- Sé que puedo escucharme y repetir antes de enviar, y que puedo escribir si lo prefiero.
Si después de grabar te quedas con ganas de guardar así la historia de tu propia familia, el libro de memorias funciona igual: cada uno cuenta con su voz y nosotros lo escribimos.
Ver el libro de memorias