Guía
Regalos de Navidad para los abuelos que no acaban en un cajón
Cada diciembre se repite la misma conversación: «a los abuelos ya no sé qué regalarles, si tienen de todo». Esta lista va de lo contrario a la bata número seis: ideas que se usan o que se guardan, con lo que cuestan, quién puede regalarlas y cuáles se hacen en familia.
Por Mónica Ramos y Leandro Gonçalves · Actualizado en octubre de 2026
Un buen regalo de Navidad para los abuelos es el que se usa cada día o el que se guarda para siempre; lo que queda en medio suele acabar en un cajón. A partir de cierta edad, los abuelos no necesitan cosas: necesitan tiempo con la familia, planes con fecha y pruebas de que sus historias importan. Por eso las ideas que mejor funcionan son la versión buena de algo que usan a diario, una salida concreta para después de las fiestas, sus fotos antiguas rescatadas y, la que más dura, su vida contada por hijos y nietos en un libro. Eso último es lo que hacemos en El Taller de Libros: cada uno graba unos minutos de audio desde el móvil y lo convertimos en un libro de tapa dura por 149 €. Para tenerlo antes del 24 de diciembre hay que abrir la recogida como tarde el 20 de noviembre. Abajo van nueve ideas con su coste, quién las regala y su pega.
1 · Su vida, contada por hijos y nietos
Los hijos recuerdan la casa de antes; los nietos, los veranos en el pueblo y las meriendas después del colegio. Juntando las dos miradas sale la historia de los abuelos como nadie la ha contado. Cada miembro de la familia contesta unas preguntas con un audio corto desde el móvil (o por escrito, si lo prefiere), y nosotros lo escuchamos todo y escribimos un libro de tapa dura de hasta trescientas páginas. El borrador completo se revisa en familia antes de imprimir. Si lo pagan seis nietos a escote, saldría a 24,83 € por cabeza; si hay varias casas que quieren su ejemplar, el pack de cuatro cuesta 289 €. Su pega son los plazos: más abajo están las fechas.
2 · La versión buena de lo que usan cada día
No otra bata: la buena. La lámpara de lectura que de verdad ilumina el crucigrama, las zapatillas de casa con suela firme, la manta de lana para el sillón de la tele, la sartén que no se pega. Funciona porque no pide aprender nada nuevo ni hacer sitio. Hay que fijarse antes en qué usan y está gastado, y eso exige una visita con los ojos abiertos.
3 · Un plan con fecha para enero
Las fiestas se llenan de comidas y luego llega enero, largo y vacío. Un plan cerrado para esas semanas (la zarzuela, el partido, una excursión de un día, la comida en el restaurante donde celebraron algo hace años) se regala en una tarjeta en Nochebuena y se disfruta cuando más falta hace. La clave es que incluya compañía: la entrada sola es un compromiso; con un nieto al lado, es un plan.
4 · Sus fotos y diapositivas, rescatadas
En casi todas las casas hay una caja de zapatos con fotos sueltas, un carro de diapositivas o unas cintas de vídeo de una boda. Digitalizarlas y entregarlas ordenadas en un álbum nuevo (o en un pendrive para verlas en la tele) es un regalo que alegra a los abuelos y protege a toda la familia. Hay que sacar la caja con disimulo semanas antes y encontrar un servicio de digitalización con plazo.
5 · El recetario de la familia
Las croquetas de la abuela, el cocido del abuelo, el roscón que solo sale en Reyes. Los nietos les piden que dicten cada receta (con sus «un puñado» y «lo que admita»), la escriben a mano o la pasan a limpio, añaden una foto de cada plato y lo encuadernan. Es una idea perfecta para hacer en familia durante el otoño. Su pega es la paciencia: las cantidades exactas no existen y hay que cocinar al lado para apuntarlas.
6 · El marco digital, ya cargado
Un marco que pasa fotos de los nietos y que la familia puede ir actualizando desde el móvil. Funciona muy bien con abuelos que viven lejos. Solo si se entrega ya configurado, con la wifi puesta y cien fotos dentro, y si alguien se compromete a seguir subiendo fotos. Si no, a los tres meses pasará siempre las mismas.
7 · La foto de todas las generaciones
Aprovechar que en Navidad está toda la familia para hacer, por fin, una foto buena de las tres o cuatro generaciones. Con un fotógrafo del barrio que venga media hora a casa, o con un móvil en trípode y alguien con buen ojo. Se imprime grande, se enmarca y se regala en Reyes. Su pega: coordinar a todos vestidos y peinados a la misma hora del mismo día.
8 · Las cartas de los nietos, leídas en la sobremesa
Cada nieto escribe una carta corta a sus abuelos (los pequeños pueden dibujar o dictar) y se leen en voz alta después de la comida de Navidad. No cuesta nada y emociona como pocas cosas. Para que no se pierdan, conviene guardarlas en una carpeta o una caja bonita con la fecha. Su límite es que los adolescentes se resisten a leer en público.
9 · Grabar sus historias en la sobremesa
La sobremesa de Navidad es el momento del año en el que los abuelos cuentan historias y todo el mundo dice «habría que grabar esto». Esta vez, grabadlo: un móvil sobre la mesa y dos o tres preguntas preparadas. Si os falta munición, aquí tenéis50 preguntas para tus padres y abuelos, y si queréis ir más lejos, el método completo paraescribir las memorias de un abuelo. Cuesta cero; el riesgo es que la grabación se quede en un móvil para siempre.
Quién regala qué: nietos e hijos
Los nietos, sobre todo si son jóvenes, tienen poco presupuesto y mucho de lo que los abuelos más agradecen: tiempo, paciencia con el móvil y ganas de preguntar. Las ideas que les van mejor son las hechas a mano (el recetario, las cartas, la grabación) o las que se pagan a escote: entre seis nietos, el libro saldría a 24,83 € por cabeza, y entre diez, a 14,90 €.
Los hijos pueden asumir lo que necesita más presupuesto o más gestión: digitalizar las fotos, el plan de enero, la versión buena de lo cotidiano. Y suelen ser quienes coordinan el regalo de toda la familia. Lo más útil es repartirse: un hijo organiza, los nietos ponen la voz y nadie compra por su cuenta la sexta bata.
Plazos: para tener el libro antes del 24 de diciembre
El libro es la única idea de esta lista que no se resuelve en una tarde de compras, así que conviene echar las cuentas ahora:
- Como tarde el 20 de noviembre: se hace el encargo y se reparte el enlace por el grupo de la familia (uno en el que no estén los abuelos, si es sorpresa). Así hay diez días para que todo el mundo grabe.
- El 30 de noviembre: se cierra la recogida. A partir de ahí, tres semanas de escritura, revisión del borrador en familia, impresión y envío.
- Antes del 24 de diciembre: el libro llega a casa, con el envío incluido a la España peninsular.
Dos consejos para cumplir. El primero: el borrador se aprueba antes de imprimir, así que alguien de la familia tiene que poder leerlo y contestar en pocos días. El segundo: los participantes que más tardan suelen ser los mayores, por inseguridad con el móvil. Mandadles junto al enlace esta guía sobrecómo grabar un buen audio con el móvil, que se entiende sola, o sentaos con ellos a grabar.
Si llegas tarde
No pasa nada: el libro también puede ser el regalo de enero. Se envuelve una tarjeta en Nochebuena que lo anuncia y se aprovechan las fiestas, con toda la familia junta, para que cada uno grabe su parte. Si la recogida se cierra después de Reyes, el libro llegaría unas tres semanas más tarde. Y si los abuelos tienen un cumpleaños redondo cerca, hayideas para un 80 cumpleaños que sirven igual.
Su vida contada por hijos y nietos, escrita como un libro de tapa dura. Si se abre la recogida a tiempo, llega antes de Nochebuena.
Ver el libro de memorias